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sábado, 21 de mayo de 2011

-LA BATALLA FINAL- POR Mª CARMEN AZKONA

“…en todo caso, había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío”

Ernesto Sábato

Todo comenzó la noche del 29 de Enero. Como tantos habitantes anónimos caminaba, sin rumbo, por la ciudad. Entré en un bar y me mezclé con las soledades que buscan olvido alrededor de la barra. Ni la neblina del humo, ni los whiskies que tomé cambiaron mi vida anodina. Sólo conseguí que se borraran los recuerdos de aquella noche.

Desperté en una habitación desconocida con una enorme resaca por compañera de cama. Tambaleándome conseguí llegar hasta el cuarto de baño. Abrí el grifo de la ducha y dejé que el agua refrescara mi cuerpo pero no conseguí que disolviera los claroscuros que cubrían mi memoria. De pronto sentí un hormigueo en el hombro. Salí de la ducha y, mientras me secaba, me miré en el espejo. Pero sólo vi una marca no más grande que un lunar. Recogí rápidamente la ropa, me vestí y me fui directamente a la oficina.

La molestia continuó durante toda la jornada. El picor se convirtió en calor, como si algo me estuviera quemando desde el interior. Esa noche no pude dormir preso de pesadillas y del calor, cada vez más intenso, que emanaba de mi piel. Al día siguiente la mancha se había extendido hacía la espalda. Fui al medico pero no supo darme una explicación. Quizás una alergia, quizás...La mancha, como una sombra, continuaba extendiéndose por mi cuerpo.

La noche del 7 de Febrero fue terrible. Un dolor espantoso se apoderó de mí. Sin fuerzas me desnudé y me miré de nuevo en el espejo. La imagen que vi me dejó atónito. Un enorme dragón me miraba desde el cristal. Su figura se perfilaba sobre mi espalda. Asustado y en un vano intento por anular la marca en mi cuerpo, restregué mi piel sin resultado alguno. El dragón venía a vengarse de mí. Crecía, se transformaba.

Desde aquella noche fueron constantes las batallas con el dragón y en todas terminaba derrotado. Sus alas se desplegaban por mi cuerpo. El fuego que manaba de su boca quemaba mi vientre. Sus garras amenazaban con desgarrarme el corazón. Pero nadie me creía: ni los amigos, ni los médicos, nadie, absolutamente nadie. Para ellos sólo era un tatuaje, y mis palabras eran una burda broma...o la invención de una mente enferma.
Hoy abandonado por todos, encerrado en esta habitación libraré la última batalla. Llevo cinco días sin dormir. No puedo más. Me pesan los ojos. Sé que esta noche sus garras alcanzarán mi extenuado corazón.

El blog de Mari Carmen Azkona

7 comentarios:

  1. Los Dragones son animales hermosos aunque nuestras preferencias nos inclinen a temerlos, a demonizarlos, a creerlos parte del mal, incluido nuestro propio mal.

    Nunca habrá un Dragón capaz de herirte, si lo miras a los ojos.

    No sé que pretendías decir, pero me encantó lo que entendí.

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  2. Querida Bastet, los dragones son espíritus protectores o vengativos a los que hay que enfrentarse. Y de entre ellos, los más peligrosos son los que habitan en nosotros y se alimentan de nuestros miedos. De nada sirve huir. Hay que mirarles a los ojos, reconocernos y encontrar la sabiduría que nos permita salir de esa batalla vencedores.

    Nuestro espíritu debe renovarse o morir para poder avanzar. No sé si es lo que entendiste, supongo que sí. Tu comprendes la naturaleza de los dragones y el jin-jang que habita en ellos... equilibrio y armonía de todas las cosas.

    Gracias por acercarte a leer este texto y compartir tus palabras.

    Un abrazo.
    .

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  3. Los dragones interiores son los que hay que atender...precioso, maravilloso, relato Atxia. Es realmente magnífico. Aprovecha para que tu doble nombre te identifique. ¿Cual es el verdadero y cual el heterónimo - porque supongo que uno de ellos tendrá una vida y otra el otro - bueno, eso queda a la idea que cada uno tenga de tí. Qué buena escritora. Por algo te han elegido para casi inaugurar el espacio. ¿O es que has sido la más rápida en enviar el texto? Enhorabuena y...bienvenida a la batalla inicial.

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  4. Sí, Emilio, a los dragones interiores es a los que hay que atender. Son los más difíciles de vencer porque aceptarlos y asumirlos es una dura experiencia vital. No valen los autoengaños ni la permisividad de acciones que pueden llevarnos a caminos no deseados o laberintos sin horizonte.

    En cuanto a lo de que me hayan elegido para inaugurar el espacio, todo un honor para mí, pues...Escritores buenos en Netwriters hay muchos, magníficos diría yo a medida que los voy conociendo, pero que lleguen los primeros sólo uno y supongo que habré sido la más rápida.

    Gracias, Emilio, por tus palabras hacia mi texto y por la bienvenida a la batalla inicial.

    Un abrazo.

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  5. Bueno, en honor a la verdad, el primero fue Santiago Solano. Pero el espacio quedo quieto hasta esta nueva reapertura...suponemos que ya definitiva. Compilaremos estos textos y, seguramente, en unos meses, tendremos un maravilloso libro: "Los trescientos primeros de Netwriters" Yo me animaría a empezar a participar ya a los que no lo hayáis hecno...

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  6. Precioso texto, MariCarmen. Esa imagen que los espejos nos devuelven, de esa fuerza interior que en la mayoría de los casos nuestros ojos no saben ver, o no quieren ver, tal vez albergando temores infundados. Transcurre el tiempo y esperamos el último momento para afrontar la realidad de esos ojos de mirada tan locuaz que nos resulta imposible de eludir, de esquivar. De cualquier manera, siempre disfruto de tus escritos, nacidos de una mente iluminada por una omnipresente, armoniosa e inteligente lucidez.

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  7. “Transcurre el tiempo y esperamos el último momento para afrontar la realidad de esos ojos de mirada tan locuaz que nos resulta imposible de eludir, de esquivar. “

    Querido Rafael, conocerse debería ser una de nuestras prioridades. Si vemos nuestros defectos siempre podemos cambiarlos para ser mejores personas. Pero muchas veces cuesta admitirlo, y creamos falsas identidades para refugiarnos y justificar nuestro autoengaño. Dicen que uno no es como se ve sino como los demás nos ven. Y creo que es verdad, ese es el mejor espejo en el que mirarnos...pero hay que querer mirar.

    Tu comentario esta lleno de ingenio y sabiduría. Gracias por acercarte a leer este texto y a conversar conmigo.

    Besos y un fuerte abrazo.

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El autor de este texto agradece sus palabras.

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