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viernes, 9 de diciembre de 2011

— NATURALEZA MUERTA — POR DANILO MARTÍN GATTI

No era la primera vez que estaba en su casa, pero estaba seguro que sería la última.

Lo recuerdo hoy y puedo verlo con claridad, aquella claridad que nunca tuve estando a su lado.

No sé por qué, pero siempre que la recuerdo, recuerdo humo... recuerdo su figura transparente desvaneciéndose en el. Todo su hogar parecía estar cubierto de una espesa niebla, todo era gris. Al estar allí estaba siempre a punto de ahogarme, mi garganta se cerraba al extremo de no poder hablar y mis ojos comenzaban a llorar... vaya metáfora para nuestra relación. Ese día la distancia ya era insalvable, entre nosotros había un océano que ninguno podía, ni estaba dispuesto a cruzar.

Ella nunca levanto la mirada de la sucia evidencia del mediodía... y mientras fregaba esos platos con frenética virulencia, lo note...

Su pequeña cocina da a un patio, más pequeño aun... Ella adentro y yo afuera, en ese patio donde una hilera de plantas sin vida se preguntaban conmigo "¿Por qué?"
.
“Ni siquiera les da el sol” pensé y seguí mirando ese patio, pequeño, techado y lleno de plantas artificiales…. "Ya basta de metáforas" me dije a mi mismo...

Fue allí cuando me di cuenta... Tenía que dejarla.

Todavía estaba afuera cuando se lo dije, mejor dicho, cuando se lo notifique, porque fue frío y seco, como un policía leyendo los derechos a un criminal, como un verdugo anunciando tu final.

Su mirada, claro, permaneció en el mismo lugar, el cigarrillo que colgaba de su boca pareció caer pero se mantuvo. Solo se digno a correrse el pelo de su cara, coloco su brillante mechón rubio detrás de su oreja y le dio la pitada más larga del mundo a ese cigarro que encontró su final en la boca que alguna vez tanto deseé.

“Wow” pensé, “Es tan hermosa”

Descalza, con el maquillaje corrido por toda su cara, mal dormida, con los ojos como a punto de llorar y enfundada en una vieja remera mía que rezaba “Choose Life”, y aun así... “Dios, es tan hermosa”.

Tan solo dos palabras bastaban para definirla: Salvaje, arruinada…

Quizás, al fin y al cabo, solo eso nos mantenía unidos… Y hoy no éramos nada más que una postal algo que alguna vez fue.

Su cuerpo fotografía de un pasado mejor, su estado consecuencia de una vida anterior...

Y de aquello ya no quedaba más nada, tan solo una naturaleza que una vez fue salvaje y hoy está encerrada… hoy es artificial como ese patio… "Naturaleza muerta"...

“Debo dejarla… Debemos dejarnos” volví a repetirme.

Agarre mi campera y antes de irme, me beso en la mejilla… “Frío nuevamente”…

Ya ni sabia hace cuanto no nos besábamos, ya ni sabia hace cuanto no me miraba directo a los ojos... Por un momento titubeé, quise volver sobre mis pasos y abrazarla... pero tome una inusual bocanada de coraje... y salí de ella para siempre.

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